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Guanacaste es la cuna de las grandes haciendas ganaderas, de las cuales en la actualidad quedan algunas, que todavía vivencia la labor que realizó el sabanero, 

sabanero

y que han sido heredadas por algunos pocos que aún realizan este oficio.
El sabanero, ese hombre que libró muchas batallas en el campo, acompañado de su fiel compañero el caballo, rodeado del ganado feroz y cimarrón, hombre de 

nochadas y madrugadas para las faenas del campo...
Existe un decreto de declara día del sabanero, decreto: N.8394, esta acción viene a sustentar la figura y trabajo de este ser que identifica al 

trabajar del campo.

En el cantón de Liberia hay un monumento, que permite a todos los habitantes de la provincia de Guanacaste y foráneos, recordar su existencia y la labor tan importante que realizó este personaje. Se ubica en la avenida 25 de julio.
Al educador costarricense se invita a que realice intervenciones pedagógicas para el mejoramiento de la mediación y con la finalidad de que el estudiantado conozca y recuerde la importancia de la figura del sabanero y establezca su relación pasado, presente y tenga una perspectiva a futuro, para ello se ofrece el siguiente texto con actividades sugeridas.


EL SABANERO


¡El Sabanero! Humilde trabajador. Hay que retratarlo con veracidad, decir la cruda vida de este hombre.
Trabajador de pie en el suelo, ropas muy ligeras, sombrero de trapo y chaqueta amarrada a la cintura.
Los aperos que usa de poco costo; consisten en una albarda hecha de cuero crudo, con sus características, estribos para pie descalzo; la jáquima, la cincha y la grupera son de cabuya, muy contadas veces, de crin, la vaqueta es un cuero curtido de venado que va sobre la albarda y que ayuda a no resbalarse de ella; el braguero es un mecate fuerte que da vuelta al pescuezo del animal y va fijo en la cincha: la manila es primordial en el trabajo: va atada al jinetillo por un nudo de soga; de las coyundas traseras pende el cacho de carbolina y del cinto del jinete cuelgan la cutacha y la tajona; las botas son tubos de vaqueta que llegan hasta el tronco de la pierna y las usa solo para el trabajo en el monte.
La faena empieza muy de mañana. Después de un pobre desayuno, salen los sabaneros con su mandador, quien es por lo general el más hábil en el oficio.
El trabajo en campo abierto o en monte cerrado ofrece muchos aspectos. La búsqueda de animales ariscos en una verdadera lucha entre jinete y bruto, en que ambos ponen en juego todos sus recursos. Lazar un animal cerrero es tarea peligrosa y llena de lances, difícil es curar animales en pleno sitio, o arrear de un sitio a otro, un hato de novillo o de potros. Conducir reses lazadas de un potrero a otro, o hacia la hacienda, es trabajo duro que entra en juego la pechada de a caballo, o la quebrada de rabo, que hace saltar hacia adelante al animal plantado.
Lo agitado de la faena campestre obliga a cambiar de caballo, cuando el primero que se usó se ha "topado", en el rudo trajín de unas horas.

No todos los sabaneros de una hacienda salen siempre al campo; unos quedan a veces en ella marcando, untando, curando o mochando en los corrales, el ganado que va a ser conducido a la bajura o a la altura, según estén los pastos del año.

Una de las características del sabanero es su grito: agudo, fuerte y largo, que sirve, para orientar a compañeros extraviados, o dar avisos convenidos, para alegrar la dura faena. En tiempos de fiestas un grito es generalmente un reto para "jugar a las manos".
Cada sabanero tiene varios estilos para tirar la manila, según el lugar y la circunstancia. Generalmente usan tiros difíciles y de muchos estilos en campo abierto; pero a donde se ve toda su habilidad desplegada en su mayor lucimiento en los corrales, donde al compás de gritos y retahílas se agitan en el aire las manos diestras.
El almuerzo viene después de la larga y agotadora jornada matinal. Algunas veces acompaña al humilde plato de frijoles y arroz, un tasajo de carne de saíno o venado, que alguien casó en el monte la noche anterior.

Poco después del almuerzo vuelve el sabanero al trabajo; trabajo no menos agitado y lleno de lances difíciles que el de la mañana.

Por la tarde el llano es fresco. Abundan los pájaros cantores que ponen una nota de alegría y de libertad en el ambiente. Las lagunas, espejos lejanos, retratan los piches, garzas y patos que sobre ellas revolotean en caprichosas curvas.

Al caer la tarde regresa la tropilla de jinetes a la hacienda. El paisaje es bello; el llano, las montañas y los celajes multicolores le dan una grandiosidad indescriptible.
Ha pasado la comida. A intervalos rompe el silencio ambiente, el mugido de un toro o el relincho de un garañón. Después todo calla y descansa.
Los sabaneros se han reunido en el tabanco a especular acerca de la faena del día. Más de uno ha tenido su momento de apuro, su verdadero riesgo, que se comenta con burlas o con reconocimiento, según se haya portado el jinete.
Del corral llega una tonada: es un sabanero que canta y que se atavía para salir a "nochar", olvidado ya de los sin sabores del diario trajín.
Compilaciones

Autor: Edwin Alvarez,
tomado de Lecturas Regionales-CEREDI LIBERIA

 Actividad Pedagógica del Día del Sabanero para descargar

 

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