Las mujeres guanacastecas se encuentran empeñadas en la afirmación de sus propias costumbres y tradiciones. Sin duda, su espíritu de lucha y su acento chorotega les han dado las fuerzas necesarias para enfrentar los retos de todos los días, en aras de forjar su identidad con digno orgullo.

 

Desde los tiempos de la hacienda ganadera, la mujer de esta provincia ha luchado con denuedo para aportar su cuota en la forja de un Guanacaste mejor. Su trabajo, constante y tesonero, contra los horarios de la comodidad, ha sido ejemplo de esfuerzo y entrega, en pro de sus hogares y de la familia guanacasteca como un todo. Destaco, como un caso especial, a Bernabela Ramos, por su visión de entrega y compromiso con el Guanacaste eterno.

 

bernabela RamosAsimismo, la presencia femenina en la Campaña Nacional de 1856-1857 fue decisiva, aunque no lo consignen así los libros de historia, donde se privilegia una visión patriarcal de los acontecimientos, pero una mujer como Rafaela Elizondo, desde la cocina o el coraje, se convirtió en un símbolo primigenio de la conciencia Guanacaste contra las fronteras de la ignorancia.

Desde 1884, en el contexto de la explotación aurífera, en la sierra de Abangares, en un bolso sin amarras escribieron su propia historia: Carmen Serrano, Antonia Cortés, Pepa Moreira o Mercedes Panza, famosa por sus arengas, quien se convirtió en una nueva Laurencia, cuando protestó contra los registros corporales que rebajaban la moral y la dignidad de los trabajadores mineros. Mercedes Panza, con un pañuelo rojo, supo instigar: “¡No aflojen, muchachos!”. 

reflexion1Las encontramos en la literatura costarricense desde 1923, con los Cuentos viejos de María Leal, secundada por Ofelia Gamboa Solórzano, Edith Vargas Cubillo, Ligia Zúñiga o Amparo Vargas, entre otras. No podemos olvidar a Ninfa Santos (1916-1990), quien vivió su infancia en “La América”, antes de sus peregrinajes-exilios. En cada talla, cuento, poema, bomba o retahíla, la mujer creadora de la pampa se vuelca con pasión, en aras de construir un legado cultural, auténtico y decisivo. María Leal dedicó más de treinta años a la docencia, los cuales inicio en 1915, y ahí en su tierra fue donde ella dejó una profunda raíz. Logró esta educadora y escritora llevar una vida sencilla y de nobles ideales, que depositó entre los suyos, con amor y fraternidad.  

 

En el campo literario se distinguió por sus libros infantiles y sus artículos donde recoge leyendas, costumbres y estampas del pueblo de Guanacaste. Además sus obras de teatro infantil siempre tuvieron motivos tradicionales. Muchos de sus artículos los publicó en el «Repertorio Americano». Recibió en 1955 la distinción de «Mujer del Año». Además, la Escuela de Santa Cruz de Guanacaste lleva su nombre. Dentro de sus publicaciones destacan: Cuentos Viejos, 1923; De la vida en la Costa, 1959 y Estampas del Camino, 1974. Murió en Lagunilla de Santa Cruz, Guanacaste en 1989.

 

En la música, la vitalidad artística de Guadalupe Urbina Juárez es señal de calidad para quienes vivimos y amamos esta tierra con objetividad. Desde muy joven se interesó por las tradiciones de Guanacaste. En los años ochenta realizó un trabajo de recopilación e investigación de la tradición oral guanacasteca.

 

Francisco Vargas VargasPor otra parte, en las luchas cívicas de la CONFRATERNIDAD GUANACASTECA, durante la década de los treintas, la participación femenina fue clave y reconfortante para su líder, el Dr. Francisco Vargas Vargas (1909-1995). Entre numerosas y valientes mujeres confraternitarias destacaron María Clara Álvarez, Rita Vado, Orfilia Ruiz o Socorro Bolívar. La historia local de Guanacaste testimonia esas conquistas cívicas, hermosas lecciones de cariño por el terruño amado. Ellas deben servirnos como paradigma en las luchas contra el Guanacaste ajeno, que una minoría materializada pretende enquistar, a la luz de procesos globales desenfrenados.

 

Asimismo, destaco el significado de la mujer guanacasteca en la creación del primer centro de enseñanza media, el Instituto de Guanacaste, en 1945; hoy, Institución Benemérita de la Cultura. Ellas alzaron la estirpe chorotega y las ilusiones guardadas, frente a la incomprensión de una minoría pudiente, pero retrógrada, a la que no le interesaba el progreso educativo de los demás.

Desde el sistema educativo, su corazón construye un espíritu guanacasteco para que seamos mejores y las fortalezas crezcan con alegría. Su vocación en las aulas es un signo de compromiso. Su responsabilidad ineludible en la formación de las próximas generaciones, responde a uno de los más nobles compromisos de solidaridad humana. Tres ejemplos de tan selecto magisterio: Mireya Hernández Faerrón y las extintas educadoras María del Socorro Clachar y Hada Torres Sandoval.

En el ámbito artístico, hay trabajadoras culturales valiosísimas, como Gina Acevedo, Mélida Obando Viales, Fanny Fennell, Marlene Contreras o Carmen Bonilla. Esta última considerada la pionera en la investigación de la danza tradicional guanacasteca y una de las mujeres que logra poner en el escenario la esencia cotidiana y tradicional de esta provincia, con la creación del Conjunto Cultural Folclórico 25 de julio, de Liberia, Guanacaste, hace 50 años. Ha dedicado su vida a promover y difundir dentro y fuera de nuestras fronteras el patrimonio cultural guanacasteco y de nuestro país. Por este motivo es que la UNESCO en 1974 le asignó un lugar dentro del Consejo Nacional de la Danza como representante de Costa Rica.

 

reflexion2El Guanacaste auténtico sigue creciendo con el trabajo sin horario de tres ganadoras del Premio Nacional de Cultura Popular Tradicional. Hortensia Villafuerte: su aporte a la artesanía auténtica nace en el corazón de cada jornada con el barro Guaitil.

Igualmente, las faenas de altas madrugadas en el trabajo incansable, con fajina incluida, de Margarita Marchena, al frente de una cooperativa de mujeres.

 

Finalmente, consigno que la M. Sc. Ana Lorena Camacho, educadora contra horarios, funge como Directora Académica en la Sede Regional Chorotega de la Universidad Nacional, es decir, la mujer guanacasteca ha ido creciendo en sus perspectivas académicas y su inserción laboral es decisiva en numerosos espacios del quehacer contemporáneo. Es oportuno destacar la presencia y aportación de las mujeres guanacastecas en diversos momentos de su

construcción histórica, ya que se encuentran empeñadas en la forja de una identidad auténtica desde el Guanacaste Eterno.  

 

Los aportes de los hombres han sido muchos. Cabe destacar recientemente el Premio Nacional de Cultura Popular Tradicional 2014, que se otorgó de manera compartida a los señores Eulalio Guadamuz Guadamuz e Isidoro Guadamuz de la O, por ser de los últimos quijongueros, que se han dedicado a la transmisión del conocimiento sobre la construcción e interpretación, así como la promoción de este instrumento musical en Guanacaste. El quijongo jugó un papel importante en el surgimiento de la música tradicional de la provincia conocida como parrandera, ejecutada principalmente en las haciendas ganaderas como forma de entretenimiento para sus habitantes.

 

Don Jesús Bonilla Chavarría, otro personaje destacado a partir de 1955 realizó varias grabaciones como El Sabanero, los valses Sonia y Flory y el bolero Luna Liberiana, éste último con el acompañamiento del Trío Los Ticos. En esta misma década realizó una destacada labor como Director de Bandas y como invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional. Su producción se estima en más de 300 composiciones. Como compositor se definió polifacético, sin usar armonías ni técnicas musicales contemporáneas.

Medardo Guido Acevedo por los grandes méritos alcanzados en este aspecto y en su labor de extensión social, escolar y cultural, el Club Rotario y el Ministerio de Educación Pública, le otorgaron la Medalla de Oro del "Buen Servidor" en el año 1953, en el Club Unión. Este maestro se ha interesado en la publicación de material folclórico en prosa y en verso, además de música y canciones que se difunden a lo largo del territorio nacional.

 

José Ramírez Saízar el “poeta de la pampa” como se le ha llamado, ha sido un gran enamorado de su tierra natal, de sus paisajes, de sus costumbres, de su gente, y en ellos ha vertido un caudal de hermosa poesía: “cinco mil albardas”, “nayuribes”, y “malinche”.

 

También ha dejado sus huellas literarias en el cuento y en la novela, como en “la venganza de Nandayure” y “bajo los cedros en flor”. Varios poemas de de José Ramírez Saizar se convirtieron en bellas canciones con el aporte musical de Daniel Pizarro, Matías duarte, los talolingas, (“Nandayure”), Alcides Prado, Mario Chacón, (“Jesús Guanacasteco”) y Jesús Bonilla (el “Himno del Liceo de Nicoya”, “nayuribes” y el “Himno de la Anexión de Guanacaste”.

Sacramento Villegas, querido músico y compositor guanacasteco laboró por muchos años como maestro de música y director de la Banda Nacional de Guanacaste. Muchas generaciones de guanacastecos escucharon el violín de este humilde profesor, nativo de Filadelfia, y cantaron muchas de sus canciones. Entre algunas de sus obras musicales destacan: Tu hidalguía, Me lo dijo el río, Serenata y Una noche en Filadelfia. Diversas escuelas de Guanacaste le deben sus himnos a don Sacramento, hombre que vivió respirando música y cantándole a su Guanacaste amado de muchas formas.

Ulpiano Duarte Arrieta fundó la Marimba Diriá, la cual es fue declarada por decreto ejecutivo No. 4130 Marimba Nacional. Esta agrupación quedó adscrita al Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, con don Ulpiano como su director. Por su aporte en el rescate, conservación y divulgación de la música guanacasteca ha recibido, con merecimiento, muchas distinciones en el país y en el exterior.

 

Héctor Zúñiga Rovira compositor de más de cien canciones las más conocidas son: Amor de temporada, El huellón de la carreta y El Burro e'Chilo. Todas hablan de un paisaje campestre, de una playa, de personajes, costumbres o sentimientos. Le ha cantado también a la valentía y bravura del sabanero, a la belleza de la mujer y al hechizo de la pampa guanacasteca.

Por último, como olvidar a grandes personajes como el nicoyano Guadalupe Mora, Adán Guevara y al Doctor Francisco Vargas Vargas. Vargas dedicó su vida entera a luchar por el desarrollo humano de los guanacastecos y de Costa Rica, tanto en la salud, como en la educación y la cultura, lo mismo que en la actividad política y de servicio público, y por ello dejó un legado que debe ser aquilatado en toda su dimensión por las presentes y futuras generaciones de costarricenses. 

 

Referencias

 

 

Compilación: Geóg. Ignacio Campos Baltodano

Centro Educativo El Espíritu Santo (Circuito 01) – DRESTC – CINDEA Huacas (Circuito 03) 



 

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